En 1385, el futuro rey de Portugal obtuvo una victoria decisiva en la batalla de Aljubarrota, consolidando la nación portuguesa frente a los ejércitos castellanos. Para honrar este triunfo histórico, erigió el Monasterio de Batalha en las proximidades del lugar de su éxito.
A lo largo de más de siete siglos, el Monasterio de Batalha se ha convertido en un tesoro arquitectónico y artístico de Portugal. Confiado a los dominicos, alberga ahora el núcleo más importante de vidrieras medievales portuguesas, que representan una colección de incalculable valor histórico y artístico.
Durante tu visita, podrás admirar:
- Las impresionantes ventanas de la capilla principal
- Las extraordinarias vidrieras de la sala capitular
- La nave central de 32,5 metros de altura
- Ocho majestuosas columnas a cada lado de la nave
Esta obra maestra del arte religioso es un espectáculo arquitectónico que merece la pena contemplar. La combinación de la arquitectura gótica, la luminosidad que proporcionan las vidrieras medievales y la proporción monumental de sus espacios hacen del Monasterio de Batalha un destino imprescindible para todos aquellos interesados en la historia, el arte y la arquitectura medieval portuguesa.
Lo que incluye:
- Entrada al Monasterio de Batalha